¿Qué tipo de cláusulas abusivas existen?

Es cierto que si nos hablan de cláusulas abusivas se nos vengan a la memoria las cláusulas hipotecarias, sobre todo debido a las noticias acontecidas en los últimos tiempos.

Sin embargo, es necesario que sepáis que las cláusulas abusivas van más allá y puede que estés pagando por ellas sin saberlo. Por ejemplo, con préstamos personales, contratos de las tarjetas de créditos, de las cuentas corrientes…

  • CLÁUSULAS ABUSIVAS MÁS COMUNES EN LAS TARJETAS DE CRÉDITOS: existen generalmente varios tipos de abusos que van en tu contra y puedes denunciar:
    • Gastos por la emisión de recibos y extractos bancarios: el Banco de España, establece el deber de las entidades crediticias de facilitar a sus clientes, en cada liquidación de intereses o comisiones que practiquen por sus servicios. Por tanto, podrá considerarse cláusula abusiva aquella que imponga al consumidor los gastos por la emisión del referido extracto o documento de liquidación.
    • Comisión por disposición de efectivos: cobrar una comisión específica por la utilización o disposición de efectivo, que en el caso de las tarjetas de crédito es una de sus principales funciones, supone una mala praxis bancaria.
    • Interés de demora: es abusiva la condición general que establece un interés de demora que supere en más de dos puntos porcentuales el interés remuneratorio.
    • Comisión por reclamación de posiciones deudoras.
  • CLÁUSULAS ABUSIVAS EN LA CUENTA CORRIENTE: Las cláusulas abusivas en la contratación bancaria se caracterizan por no haber sido negociadas individualmente y ser impuestas por la entidad, valiéndose ésta de una posición de privilegio que ostenta frente a los consumidores y usuarios.
    • Límites a ciertos derechos de consumidores y usuarios.
    • Falta de reciprocidad contractual entre obligaciones y derechos de consumidor y empresa.
    • Garantías desproporcionadas al usuario.
    • Carga de la prueba al consumidor de manera indebida.
  • CLÁUSULAS ABUSIVAS EN PRÉSTAMOS PERSONALES:  Los préstamos personales aparentemente ventajosos pueden contener numerosas cláusulas, comisiones y penalizaciones que los pueden convertir en un mal negocio.
    • Comisiones: cuando vamos a pedir un préstamo a un banco es normal que el dinero prestado lo tengamos que devolver con intereses. Ahora bien, hay que tener en cuenta a las comisiones que nos ofrecen: comisiones de aperturas, de cierre anticipado…Lo mejor es estudiar muy bien el contrato, preguntar por estas comisiones y otras que pudiera haber antes de firmar ningún papel.
    • La contratación de servicios vinculados: muchas veces los bancos nos obligan a  a contratar servicios adicionales como seguros o tarjetas de crédito o débito ligadas a un cuenta donde se deposita el préstamo o desde donde se paga. ¡Ojo a esto!
    • La TAE: hay que fijarse muy bien en la Tasa Anual Equivalente para ver si merece la pena o no pedir el préstamo.
    • Intereses de demora:  una sentencia del Tribunal Supremo de 2015 estableció que los intereses de demora no podían superar en dos puntos al interés pactado en el préstamo personal. De otro modo, no sólo puede ser considerado abusivo, sino además recurrible.
    • Microcreditos: mucho cuidado con esto porque es probable que al pedir este tipo de préstamos, la TAE sea enrome, a veces cercana al 4.000 %, ya que esconde numerosas comisiones.
    • Derecho a desistir: debe saber que, aunque se firme un contrato, tenemos derecho a echarnos para atrás en el plazo de 14 días, desde el momento en que se firma o en el que recibimos las condiciones contractuales sin necesidad de dar explicaciones.

Como veis son muchas las cláusulas que existen en los bancos y desde Gallardo Abogados os animamos a que si tenéis algún tipo de duda sobre algo de lo expuesto en este artículo, nos traigáis vuestro contrato con el banco que estaremos encantados de ayudaros.

Y es que siempre tenemos que andar con pies de plomo antes de firmar nada.