Qué debes saber sobre las pensiones alimenticias

La pensión alimenticia es la que deben pagar los familiares en favor de sus parientes en estado de necesidad. Generalmente es una de las principales obligaciones tras el divorcio. Según el código civil, la pensión alimenticia, recogida en el artículo 142 es lo indispensable para el sustento, la habitación, el vestido, la educación e instrucción y los gastos por embarazo y parto.

No es más que aquella que debe pagar para cubrir los gastos básicos del día a día del hijo o familiar. Deben pagarse a los hijos menores de edad y a los mayores o emancipados que carezcan de ingresos propios por causas ajenas a su voluntad. La cuantía siempre se establece según el convenio de separación o divorcio. 

Para saber quién paga la pensión es necesario saber que existen dos figuras. De un lado el deudor, es decir, quien debe pagar y, por otro, el acreedor, es decir, quien la cobra.

En general, es el progenitor que no tiene la custodia tras el divorcio  quien debe abonar esta pensión. Y es que se entiende que el progenitor custodio ya asume gastos cotidianos en su día a día.

Cuando el hijo es menor de edad la pensión alimenticia se abona al progenitor con el que convive. Sin embargo, no debe entenderse que el progenitor que la recibe es el acreedor de la pensión. La cobra simplemente por ser el custodio del hijo menor.

En estos casos en los que existe un divorcio o una separación es imprescindible imprescindible estar bien asistido jurídicamente para pedir y defender la cantidad que corresponda por alimentos, así como para no pagar más de lo que corresponda.

Nuestro principal objetivo es la búsqueda de la excelencia en la prestación de servicios profesionales, ofreciendo el mejor asesoramiento a nivel local y nacional y con una constante e inmediata atención y comunicación con nuestros clientes. Por ello, si tiene alguna duda con respecto a este tema puede consultarnos sin compromiso. Estamos para ayudarle.

¿Qué son las tarjetas revolving?

Además de las tarjetas de crédito convencionales, muchas entidades proponen tarjetas de pago aplazado o tarjetas revolving. Ojo y cuidado con los riesgos que son muchos.

Las tarjetas revolving son unas tarjetas de crédito que solo tienen la opción de pago aplazado, es decir, todas las compras que se paguen usando una de ellas se aplazarán con sus correspondientes intereses, obligando al usuario a estar permanentemente endeudado sin necesidad. Existe un límite establecido generalmente por debajo de 10.000€, que se renueva mensualmente de manera constante.

La principal diferencia con respecto a un crédito tradicional reside en la flexibilidad que nos ofrece la entidad financiera para pagar las cuotas donde el cliente tendrá que amortizar la cantidad solicitada mediante pagos fraccionados como si se tratara de un préstamo personal, es decir, no existe un número fijo de cuotas y el cliente puede negociar el sistema de pago de cuotas (pago fijo o pago porcentual). Existen varias formas de pago:

  • Pagar una cantidad fija mensual. El cliente fija el importe que quiere pagar cada mes con independencia del gasto mensual de la tarjeta. El importe a pagar siempre es el mismo y si el gasto es mayor, se acumulará en el crédito dispuesto.
  • Pagar un porcentaje de la deuda pendiente. En este caso el consumidor paga cada mes un porcentaje del crédito consumido, con una cuantía mínima por recibo.

En este tipo de tarjetas es muy importante informarse de cómo va a amortizarse la deuda, y la primera elección es en qué plazo.  Si se opta por el pago total en cualquier fecha que elijamos las entidades no suelen cobrar intereses. Pero si el pago es a plazos se generan intereses, los cuales suelen ser bastante altos.

Las desventajas son numerosas, entre las que destacan el elevado interés que el usuario debe pagar por el crédito utilizado que varía en función de la cantidad que se utilice del crédito, la comisión de apertura para disponer de tal crédito y la comisión que cobra la entidad por utilizar más del total de la línea de crédito solicitada, es decir, si se sobrepasa el límite, habrá que hacer frente a una costosa penalización, de manera que se incremente notablemente la deuda.

Muchos de los afectados por la tarjeta revolving afirman que cuando contrataron este producto, no eran conscientes de los elevados intereses que superan, a veces, el 20% TAE, por lo que acaban pagando casi el doble o más de lo que solicitaron en un primer momento.

¿Cuánto dinero puedo recuperar?

Cuando el juez declara nulo por usurario el contrato de préstamo de la tarjeta revolving, el prestatario únicamente queda obligado a devolver la cantidad principal prestada, pero si ha devuelto más cantidades (intereses) tiene derecho a que el prestamista se los devuelva, quedando el cliente liberado del préstamo y la entidad incluso devolviendo el dinero pagado de más.

Existen dos motivos principales por los que se puede reclamar:

  • Las tarjetas cuentan con intereses muy por encima de los el mercado
  • Falta de transparencia en la comercialización

Estas son las tarjetas revolving que todos conocemos:

  • Por un lado la de los grandes supermercados: Tarjeta Carrefour (PAS), Tarjeta Alcampo, Tarjeta Ikea…
  • Por otro, las tarjetas de los bancos: Barclaycar, Bancopopular-e, Banco Pastor y Citibank (ahora consideradas tarjetas revolving de Wizink), Cetelem, BBVA (Tarjeta A Tu Ritmo y Tarjeta después), créditos renovables de Cofidis, Vivus, Wonga, Sol Crédit, Visa Caixabank Oro, Affinity Card.

Las entidades animan a usar este tipo de tarjetas pero realmente no informan de sus peculiaridades. Te aconsejamos que las evites ya que te obligan a estar endeudados sin necesidad. Si en tu entidad te han ofrecido este tipo de tarjeta o si estás pensando en usarla, nosotros podemos informarte de sus riesgos.

Si estás harto de pagar cuotas y cuotas y ver cómo la deuda no baja, llámanos y podremos asesorarte de cómo poder anular la tarjeta y solo pagar por lo que realmente has gastado, evitándote así el pago de los intereses. Puedes encontrarnos, como siempre, en el teléfono 653 39 49 79, escribirnos a luis_gallardo_derecho@hotmail.com o visitarnos, mediante cita previa. Estamos en Calle Obispo San Juan de Ribera número 9, 2º i. Badajoz.