Llegados a un divorcio, ¿sabemos cómo llegar a la liquidación de gananciales?

El divorcio implica la disolución de la sociedad de gananciales pero no implica su liquidación, es decir, el reparto de los bienes. Sin embargo, lo normal es que se haga. Ahora bien, ¿sabemos los pasos que hay que dar?

La liquidación de los gananciales puede hacerse en el convenio regulador, pero ello no quiere decir que deba hacerse necesariamente en el mismo, pues el art. 90 CC  no la impone con carácter obligatorio. En consecuencia, en el supuesto de que no se haga en el convenio, el documento adecuado para practicarla es la escritura pública de liquidación.

La forma de efectuar esta liquidación es por medio de un inventario de los bienes que conforman el matrimonio, es decir, hacer una relación de todos los bienes comunes del matrimonio y determinar un valor para cada uno de ellos. En caso de no existir ni acuerdo ni voluntad de llegar al mismo, se podrá activar judicialmente. Se deberá seguir para ello lo marcado por la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Además de los bienes, hay que tener en cuenta las deudas de la pareja, como una hipoteca. Tras ello, se calcula la diferencia y lo que queda es el patrimonio neto matrimonial.

Una vez llegamos a esta conclusión el siguiente paso es dividir tanto los bienes como las deudas, si las hubiera, dividirlos entre los dos y les corresponderán una cantidad idéntica. De esta manera se adjudica un lote a cada uno que debe ser el mismo, siendo cada uno de los cónyuges el único titular de cada uno de los bienes y derechos adjudicados.

Aunque pueda resultar fácil lo cierto es que no es tan sencillo sobre todo cuando hay deudas de por medio. Por ello, siempre lo mejor es contactar con un profesional y en Gallardo Abogados estamos a vuestra disposición para todo lo que necesitéis.